La iniciativa ha permitido evitar más de un millón de metros cuadrados de papel de aluminio, el equivalente a 146 campos de fútbol, gracias a la participación de más de 3.000 alumnos desde 2021. «Cambiar un pequeño gesto en el recreo puede transformar la relación de toda una generación con los residuos», destaca Meritxell Hernández, CEO de Roll’eat, compañía detrás de la organización del evento que reivindica el poder pedagógico de implicar a los niños en la sostenibilidad desde su día a día
«Recreos sin Residuos» arranca su sexta edición consolidado como uno de los concursos escolares con mayor impacto en sostenibilidad. Desde su nacimiento en 2021, el proyecto ha demostrado que un momento tan cotidiano como el almuerzo puede convertirse en una herramienta decisiva para educar en hábitos responsables. Gracias a la participación de centros de todo el país, en sus cinco ediciones anteriores se han evitado 1.020.924 metros cuadrados de papel de aluminio, una cifra que evidencia que la transformación puede empezar en espacios tan sencillos como el patio.
La experiencia de escuelas como Isaac Díaz Pardo (A Coruña), Sagrada Familia Jesuitinas (Valladolid), CEIP La Rambla d’Agost (Alicante), Escola Poeta Foix (Barcelona) o Escola Pia de Caldes de Montbui demuestra que el recreo ya es más que un simple momento de descanso: es un entorno donde el alumnado aprende, de forma práctica, el valor de reducir residuos e integrar la sostenibilidad en la rutina.
Un pequeño paso en los recreos, un gran paso para la humanidad
Desde la Escola Pia de Caldes de Montbui, centro ganador de la última edición, celebran cómo el concurso impulsa hábitos más sostenibles entre su comunidad educativa. M.ª Àngels Cortada, docente del centro, destaca que «este tipo de acciones encajan plenamente con la filosofía educativa que se trasmite desde el centro. Esta victoria es un paso más hacia el objetivo: eliminar por completo los envoltorios de un solo uso en los desayunos escolares».
También la alumna Joina Coral, autora del diseño ganador, anima a otros colegios a participar: «me ha encantado hacer el diseño y, además, nos ha hecho tomar conciencia sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y actuar de forma responsable».
Para Meritxell Hernández, fundadora y CEO de Roll’eat, la fortaleza del programa reside en su capacidad pedagógica: «Cuando un niño deja de usar papel de aluminio para envolver su almuerzo, no solo reduce residuos en ese momento concreto, sino que incorpora un hábito que probablemente mantendrá en la edad adulta», señala, y añade: «Esa es la verdadera fuerza del proyecto: enseñar a través de la práctica y demostrar que la suma de pequeños gestos genera resultados visibles«.
Con la sexta edición ya en marcha, «Recreos sin Residuos» mantiene el formato que lo ha hecho crecer año tras año. Los centros participantes diseñarán su propio Boc’n’Roll, símbolo del compromiso del alumnado con la reducción de residuos. Un jurado seleccionará a los finalistas y la votación popular determinará al centro ganador, que recibirá envoltorios reutilizables para todo el alumnado. Una edición más, el proyecto recuerda que la sostenibilidad también se enseña así: con acciones sencillas, repetidas y con impacto real.