Las altas temperaturas, la sudoración y una hidratación insuficiente favorecen la formación de cálculos renales y aumentan las consultas por cólico nefrítico en verano. Los deportistas y las personas que trabajan al aire libre constituyen algunos de los grupos con mayor riesgo debido a la pérdida continuada de líquidos
La llegada del verano y los episodios de altas temperaturas no solo aumentan el riesgo de golpes de calor o deshidratación. También favorecen la aparición de cálculos renales y, como consecuencia, incrementan las consultas urgentes por cólico nefrítico. Así lo explica el Dr. Gregorio Garmendia, jefe del servicio de Urología de Policlínica Gipuzkoa, quien asegura que estas patologías son especialmente frecuentes durante los meses más cálidos y secos del año.
«Cada vez vemos con más frecuencia urgencias urológicas por cólicos nefríticos durante las épocas de calor. Es algo que observamos de forma habitual en las guardias y está relacionado con periodos prolongados de altas temperaturas», señala el especialista.
¿Por qué aumenta el riesgo de piedras en el riñón en verano?
Según explica el Dr. Garmendia, el principal motivo es la deshidratación. Durante el verano se suda más debido al calor y al incremento de la actividad física, lo que provoca una pérdida importante de líquidos. Cuando esta pérdida no se compensa adecuadamente, la cantidad de orina disminuye y esta se vuelve más concentrada, favoreciendo la cristalización de determinadas sustancias presentes en el tracto urinario.
«Al sudar más y orinar menos, la orina se concentra y aumenta la tendencia a que sus componentes se agreguen y formen piedras», explica.
A este factor se suman determinados hábitos alimentarios propios de las sociedades desarrolladas. El consumo frecuente de bebidas azucaradas, alcohol, alimentos ultraprocesados, exceso de sal o dietas hiperproteicas puede incrementar el riesgo de desarrollar litiasis urinaria. Aunque también existen factores metabólicos y hereditarios que influyen en su aparición, los hábitos de vida desempeñan un papel fundamental en la prevención.
Deportistas y trabajadores al aire libre, entre los grupos más vulnerables
El urólogo destaca que algunas personas presentan un riesgo especialmente elevado durante los meses estivales. Entre ellas se encuentran los deportistas y quienes desarrollan su actividad profesional expuestos al sol o a altas temperaturas durante periodos prolongados.
La intensa sudoración, junto con una hidratación insuficiente, favorece la concentración de la orina y, por tanto, la formación de cálculos. Además, en algunos casos determinadas dietas ricas en proteínas, frecuentes entre quienes practican deporte de forma intensiva, también pueden contribuir al problema.
Cómo diferenciar un cólico renal de un dolor de espalda
Uno de los aspectos que más dudas genera entre los pacientes es distinguir un cólico nefrítico de una lumbalgia o un dolor muscular lumbar. Ambos pueden manifestarse con dolor en la zona baja de la espalda, aunque presentan características diferentes.
Según el Dr. Garmendia, una de las claves está en la relación del dolor con el movimiento. Cuando el dolor empeora al caminar, cambiar de postura o realizar determinados esfuerzos, suele estar relacionado con el aparato locomotor. Sin embargo, en el cólico renal la intensidad del dolor habitualmente no varía con el reposo ni con el movimiento.
No obstante, recuerda que el diagnóstico definitivo requiere una valoración médica y, en ocasiones, pruebas de imagen para confirmar el origen de la sintomatología.
Cuándo acudir a Urgencias
El dolor provocado por un cólico renal suele ser intenso debido a la obstrucción del uréter por una piedra. Aunque algunos casos pueden estudiarse de forma programada, el especialista aconseja acudir a Urgencias cuando el dolor no cede con analgésicos habituales o se acompaña de síntomas como náuseas, vómitos o malestar importante.
«Cuando el dolor es difícil de controlar o va en aumento, es recomendable una valoración urgente. En algunos casos puede ser necesario tratamiento intravenoso, sueroterapia e incluso ingreso hospitalario», explica.
La hidratación, la mejor herramienta de prevención
Para reducir el riesgo de desarrollar cálculos renales durante el verano, el Dr. Gregorio Garmendia insiste en una recomendación básica: beber agua de forma abundante y regular a lo largo del día.
Una correcta hidratación ayuda a diluir la orina, dificulta la formación de cristales y favorece la eliminación espontánea de pequeñas litiasis antes de que provoquen complicaciones.
Junto a ello, recomienda moderar el consumo de bebidas azucaradas y alcohol, evitar los excesos de sal y seguir una alimentación equilibrada, especialmente durante los meses de mayor calor.
«Una hidratación abundante y una dieta saludable siguen siendo las medidas más eficaces para prevenir gran parte de los cálculos renales y evitar que una simple piedra acabe convirtiéndose en una urgencia médica durante las vacaciones», concluye el especialista.