El estudio de Cheerz apunta que el 83 % de los españoles afirma que le encantaría recibir fotos como herencia familiar. El 57 % de los hombres mayores de 60 años hace fotos principalmente para conservar recuerdos, no para compartirlas en redes sociales
El pasado 21 de septiembre se celebró el Día Mundial del Alzhéimer, para dar visibilidad a esta enfermedad que afecta a más de 800.000 personas en España según Alzheimer´s Association, cifra que podría duplicarse en 2050. Además, la OMS apunta que en el mundo hasta 57 millones de personas padecen demencia, siendo el alzhéimer la principal causa que provoca esta patología.
Todo ello ha derivado en que el Alzhéimer sea una de las grandes preocupaciones sanitarias por el impacto personal, familiar, social y económico que provoca. Para paliarlo la comunidad científica trabaja en la detección precoz.
Asimismo, las terapias combinadas también ayudan a cambiar el curso de esta situación. En este punto, la fotografía emerge como un recurso clave para la estimulación cognitiva y la conexión emocional en personas con pérdidas de memoria. Y es que las imágenes permiten evocar emociones y recuerdos latentes entre quienes las observan. En el ámbito clínico, las terapias de reminiscencia que utilizan fotografías, objetos y otros estímulos del pasado, ayudan a mejorar la calidad de vida de personas con deterioro cognitivo leve o Alzhéimer en fase temprana.
«Los datos de Cheerz señalan que el 30 % de la población ve fotos cuando está con sus mayores para mantener la memoria activa. Pero, al mismo tiempo, se trata de un pasatiempo que al 63 % de la población le gusta hacer», explica Qui Marín, directora del Sur de Europa de Cheerz, la empresa de impresión fotográfica desde el móvil.
La fotografía puede funcionar como «ancla cognitiva» en fases tempranas del deterioro de la memoria. Una imagen del pasado puede abrir una ventana emocional que active un recuerdo, un nombre, una sensación. No es un tratamiento, pero sí un recurso de acompañamiento con un enorme valor humano.
Las fotos, un legado intergeneracional para combatir el olvido
La dimensión intergeneracional de la fotografía cobra especial relevancia en el contexto del Alzhéimer. En muchas familias, son los hijos o nietos quienes se convierten en los guardianes de la memoria familiar, recopilando y organizando fotos. Las imágenes se convierten, así, en un puente entre generaciones y en un instrumento de cuidado cotidiano.
La III Edición del Estudio de Cheerz refleja que esta sensibilidad hacia la herencia fotográfica es transversal a todas las edades. El 83 % de los españoles afirma que le encantaría recibir fotos como herencia familiar, subiendo 5 puntos porcentuales en el caso de las mujeres (88 %) y llegando al 90 % en el caso de los jóvenes de entre 18 y 30 años.
«Las fotos de familia son, muchas veces, la historia de una persona hecha imagen. Conservarlas, imprimirlas y organizarlas en un álbum no es solo un gesto sentimental: es un acto de cuidado. Para una persona con Alzhéimer, disponer de ese archivo físico y accesible puede ser una forma de mantener vivo el vínculo con quiénes son y de dónde vienen. La fotografía puede ser un ancla», comenta Qui Marín.
Del móvil al álbum: el formato físico importa
La fotografía impresa añade una dimensión sensorial adicional: el peso, la textura, los colores, el tamaño. Algo especialmente significativo para personas mayores que no siempre se manejan con comodidad frente a una pantalla táctil. El III Estudio Cheerz ilustra hasta qué punto los españoles ya intuyen, en su vida cotidiana, este poder de la imagen: el 34 % de las personas hace fotos para tenerlas de recuerdo no para compartirlas en redes sociales, porcentaje que sube al 52 % entre las personas mayores de 60.
Esta preferencia por lo tangible también se refleja en los hábitos de consumo. De hecho, 3 de cada 4 españoles imprimen fotos al menos de forma esporádica. Entre los formatos, el álbum de fotos es el elegido por el 50 % de quienes planean hacer un regalo fotográfico, convirtiéndose en el soporte preferido para preservar y transmitir la memoria.
«El álbum de fotos tiene algo que ninguna pantalla puede replicar: puedes pasarlo de mano en mano, señalar una foto con el dedo, detenerte en ella sin que se apague la pantalla. Para alguien con pérdida de memoria, ese contacto físico con el recuerdo puede marcar una diferencia real en cómo se conecta con su historia», concluye Qui Marín.
Fuentes:
OMS – Demencia:https://www.alz.org/es/demencia-alzheimer-espa%C3%B1a.asp y https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia
III Estudio Cheerz «El uso de la fotografía entre los españoles» (2025)
II Estudio de Cheerz «El uso de la fotografía entre los españoles (2024)