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jueves, abril 23, 2026

Leer en varios idiomas: el entrenamiento cerebral del que nadie habla y que puede retrasar la demencia hasta cinco años

Debes leer

La evidencia científica asocia la actividad lectora y el uso habitual de más de un idioma con una mayor reserva cognitiva, una mejor eficiencia en las redes cerebrales y un retraso en la aparición de síntomas de deterioro cognitivo. Estela Lladó – Carbó, especialista en neurofisiología clínica en Monarka Clinic: «La lectura activa simultáneamente memoria, atención y redes emocionales, y cuando se realiza en varios idiomas refuerza la flexibilidad cerebral y la capacidad de compensar el deterioro»

En un contexto dominado por pantallas, notificaciones constantes y consumo rápido de información, la lectura se mantiene como un hábito relevante para la salud cerebral, ya que introduce un tipo de atención sostenida que contrasta con la hiperestimulación habitual del entorno digital y permite al cerebro trabajar de forma más profunda y organizada.

Leer activa de forma simultánea la memoria, la atención, el lenguaje y la imaginación, y favorece la capacidad del cerebro para generar y reorganizar conexiones neuronales a lo largo de la vida, un proceso que resulta clave para mantener la agilidad mental con el paso del tiempo.

«Cada vez que una persona lee entrena el cerebro, porque obliga a distintas áreas cognitivas a trabajar de forma coordinada, y con ello refuerza su capacidad de adaptación y de respuesta ante nuevos aprendizajes y situaciones», explica Estela Lladó-Carbó, de Monarka Clinic.

Este mecanismo se relaciona directamente con la reserva cognitiva, un factor que contribuye a proteger frente al deterioro asociado al envejecimiento y que se construye a partir de la actividad mental continuada a lo largo de los años.

El efecto de la lectura se intensifica cuando se realiza en varios idiomas, ya que el uso habitual de más de una lengua se asocia a una mayor eficiencia de las redes cerebrales implicadas en la atención, el control ejecutivo y la flexibilidad cognitiva, lo que permite al cerebro gestionar mejor la información y adaptarse a distintos contextos.

«Utilizar más de un idioma de forma habitual hace que el cerebro sea más flexible, ya que obliga a activar y alternar distintas redes cognitivas de forma constante, y esto favorece una mayor capacidad de adaptación y de compensación frente al deterioro asociado a la edad», señala Lladó-Carbó.

De hecho, según un estudio de la Universidad de York (Canadá), las personas bilingües pueden presentar los síntomas de demencia entre cuatro y cinco años más tarde que las monolingües.

Además de sus efectos cognitivos, la lectura también contribuye a reducir el estrés y mejorar la concentración, ya que obliga al cerebro a salir del estado de alerta constante que genera la sobreexposición a estímulos digitales y facilita una regulación emocional más estable.

«Leer obliga al cerebro a desacelerar y a salir del estado de alerta constante en el que suele funcionar por la sobreexposición a estímulos digitales, lo que favorece una mayor concentración y una mejor regulación de la atención», concluye la especialista.

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